Euskañolberri

Desde hace algún tiempo noto que mi familia no me entiende. Y no lo hace por falta de intención, o porque yo tenga ideas complejas, que también. No me entienden porque hablo euskañol.

El euskañol es un idioma sencillo de aprender y difícil de olvidar. Se basa en la mezcla de palabras en euskera en mitad de una conversación en castellano o viceversa (no confundir con el educativo programa de televisión). Yo, como castellanoparlante, normalmente me incluyo en el primer caso.

Para todos aquellos familiares y amigos que no me entiendan cuando hablo, os dejo un operativo glosario para poderlo emplear en cualquier viaje a las tierras del txakoli o para poder entender cualquier nuevo éxito de la televisión o cine español (tan aficionados últimamente al gracejo vasco)

-“¿Tomamos un hamaiketako?” Literalmente lo de las 11. O sea, un bocata de recreo de toda la vida que puede sustituirse por cualquier cosa que te dé la gana comer entre el desayuno y la comida. Porque en Euskadi, comemos mucho, oiga.

-“He venido de gaupasa”: Viene a ser hacer una noche en blanco, ir a trabajar del tirón o de “empalmada” (término muy madrileño)

-“¿Me pasas eso? –Tori”. No no me refiero a la rubia oxigenada de Sensación de vivir. Tori significa toma. Y se dice sin perjuicio de que el resto de la frase se diga por completo en castellano.

-Bai, Ez, barkatu, mesedez, eskerrik asko, kaixo. (Sí, no, perdón, por favor, gracias, hola) Todas ellas palabras de uso muy frecuente que se cuelan en conversaciones en castellano sin ningun tipo de problema. Hay quien dice que se puede adivinar a quién votas solo viendo cómo las empleas o cuál eliges para saludar (para entenderlo, leed el maravilloso artículo de Jon Pagola)

-“Agur”. Esto ya, es un sindios. Da igual dónde estés o con quién. El agur entra en tu vida para no dejarla nunca. Incluso hay veces que te genera cierto tartamudeo ridículo cuando intentas no decirlo y es casi peor (agudios!)

-“Lasai, no importa”. Lasai significa tranqui. Se usa todo el tiempo. Toooodo el tiempo.

-“Es muy jatorra” Majo. Alguien es jatorra principalmente si es majo, simpático, agradable y suele ser común que sea euskaldun*. Si no, es majo a secas (cosas que me doy cuenta yo sola y que no tienen entidad empírica alguna)

-“Ese es euskaldun* / euskaldunberri /euskaldunzaharra” Aquí llegamos a terreno pantanoso. Yo siempre digo que no entiendo estas clasificaciones, en cierto modo muy excluyentes. Euskaldun es una persona que habla euskera. Hasta ahí bien. Euskaldunberri es una persona que ha aprendido el euskera de manera artificial, quiero decir, que no es su lengua materna. Y puede hablarlo perfecto. Eso da igual, pero es un “nuevo vascoparlante” traducción literal. Euskaldunzaharra es todo lo contrario. Alguien cuya lengua materna es el euskera y que lo ha aprendido en su casa, de su familia. Ser euskaldunberri es la nueva estrella de David (ellos dicen que no, pero sí)

-“Aspaldiko!” ¡Cuánto tiempo! Se puede decir como entrada de una conversación que se desarrolle completamente en castellano.

-“Moñoño” Muy donostiarra. Es algo bonito, cuco, la famosa pocholada que dicen las pilucas y caritinas en Madrid.

-“Txikito, zurito, katxi”. Medidas muy vascas para definir los tamaños de las bebidas (alcóholicas, por supuesto)

-“Mira qué potxolo es”: Bien si se lo dices a un niño, mal si se lo dices a un adulto. Potxolo es ese niño que dan ganas de comerte, por todo lo que él se ha comido previamente. No confundir con Potolo (que también se usa en su versión suavizada potolito/a cuando quieres decir que alguien es un morsa marina pero te da vergüenza social decirlo)

-“Eres un sinsorga” Date por apañado. Eso es que eres más soso que el queso de Burgos y más aburrido que los programas de Pedro Ruiz.

-“Menudo morrosko” Aquí me vais a entender muy bien. Un morrosko es el típico hombre que os imagináis todos cuando os hablan de un vasco. Un cacharro (katxarro) pelotari, levantador de piedras o remero. Nos vale cualquiera mientras se meta las txuletas (chuletón) dobladas entre pecho y espalda.

-“Antzeko-parecido” Expresión que yo suelo usar en lugar de “del pelo”. Antzeko-parecido es como decir: “parecido-parecido”.

Existen un sin fin de expresiones más. Os iré relatando para que podáis entenderme mejor. Y si no lo hacéis, ya no será culpa del perfecto euskañol que hablo, sino de mi compleja estructura mental, y para eso no tengo solución posible.

Aportaciones al euskañol  a raíz de este post por parte de mis queridos vascos “jatorras”:

-“Y ¿cuándo va a venir? – Auskalo!” Viene a decir “a saber”. Me encanta como suena, casi a cachondeo.

-“Eres un/a txotxolo/a” Es ese tipo de palabra cariñosa que, depende de quién te la diga, te toca las narices bien tocadas o te parece adorable. Viene a decir que eres un poco pánfilo, inocente, o corto mental, depende el contexto y el tono.

-“Maitia” Término cariñoso que significa “cariño”. Se usa con parejas y niños. El que lo usa fuera de ese contexto es igual de deleznable que el que te llama cariño sin conocerte.

-“Tengo pirrilera”. Sí señores, a los vascos también les sienta mal la comida. Aunque esté toda hecha con producto buenísimo “del país”. Viene a ser una cagalera murciana de toda la vida, pero de la zona del Cantábrico este.

-“Había una etxekoandre” Traducido significa señora de casa. Vamos una ama de casa. Este término es casi un adjetivo. Se usa poco su traducción castellana.

¿Para qué sirve un cumpleaños?

Si te paras a pensarlo es un día más del calendario. Solo sirve para contabilizar los años que pasan y los que quedan. Y yo creo que, para maquillar un poco esa circunstancia, creamos esa parafernalia de la celebración. Y yo soy de esas que adoran ese día. Que lo celebraría semanas. Que disfruto cada mensaje y cada llamada.

Con el paso del tiempo y la aparición de nuevas tecnologías, las felicitaciones pasan a ser mensajes cortos que en muchos casos, solo llegan porque nos lo ha recordado un calendario virtual. Y la magia de las llamadas sorpresa desaparece. Pero aún quedan unos cuantos irreductibles que, a pesar de todo, te alegran el día con unos minutos de atención y conversación.

Hace tiempo que quiero hacer esto pero nunca encontraba el momento perfecto. El momento en el que no se lo esperara pero tuviera sentido hacerlo. Ayer me sorprendió ella a mi, como cada año, y hoy me toca darle las gracias por estar siempre ahí.

Tal y como recordamos ayer, han pasado más de 10 años desde que nos conocimos. Recuerdo verla tumbada en una colchoneta hinchable y pensar: “madre mía, qué morena es esta mujer”. Yo llegaba de un año viviendo en la lluviosa Bruselas, y ya no estaba acostumbrada a esos bronceados. Desde el minuto uno supe que había conocido a alguien muy especial. Fueron tantas las horas de risas, la conexión instantánea. Parecía que te conociera desde siempre.

La vida nos ha juntado y separado en multitud de ocasiones. Incluso pudimos compartir un tiempo juntas que siempre recuerdo. Mi último año en Madrid. La época más divertida de todas. Son tantas y tantas las historias que hemos vivido en tan poco tiempo.

Sabes Ana, lo malo o lo bueno del caso es que no es algo exclusivo y especial que me pasa a mi. Es que todo el mundo que te conoce siente lo mismo. Llevas toda la vida haciendo felices a los que te rodean. Sonriendo, posando, compartiendo, alegrando y disfrutando. Eres de esas personas que consiguen que no puedas acabar una frase sin reirte a la mitad. Y eso, hija mia, lo envidia todo el mundo.

Llevo diez años metiéndome contigo. Creo que nunca te he dicho lo que realmente siento. Y como por escrito me permito las licencias “moñeriles” que no me permito al hablar, déjame que te diga un par de cosas que te tenía que haber dicho hace tiempo; eres muy especial, y todos los que te conocemos lo sabemos. Tienes un corazón enorme, tan grande como tus ganas de compartirlo. Eres guapa por fuera, eso es así, pero lo eres mucho más por dentro. Y aunque no lo sepas, tienes más amor que nadie de los que te rodean.

Este año nos volvemos a ver. Han pasado ya dos desde la última vez. Y no te diré nada de esto. Porque ya lo sabrás. Seguiremos riéndonos de todo, haciendo tonterías, metiéndonos la una con la otra. Porque hay cosas que no hace falta decir. Que son y con eso es suficiente. Te quiero mucho Anita.

Por como eres. Por favor, no cambies nunca. Porque cada vez que te veo, pase el tiempo que pase, es como si no nos hubiéramos separado nunca.

PD: Tengo muchas ganas de juntar a mis dos mundos. Creo que puede ser LEGENDA

PD2: Lo de Luis Miguel es lo único que no te perdono…

De aquí, de Madrid.


¡Qué suerte tienes de vivir al lado del mar! Es la frase que más escucho cuando digo que vivo en San Sebastián. Pero como todo en la vida, siempre quieres lo que no tienes. Es como esa constante manía de alisarnos el pelo cuando lo tenemos rizado y viceversa. El mar es muy bonito, pero como todo, llega un momento que de verlo todos los días pierde su exotismo. Entonces es cuando echas de menos todas esas cosas que el resto no entiende que eches de menos, pero que forman parte de tu adn.

Y una conversación con un amigo de siempre te hace sentir morriña. Te acuerdas de los viajes en bus recorriendo media ciudad. De las tardes en el retiro, cuando en el mes de mayo podías ir en tirantes y ver a todo el mundo haciendo el ganso en las barcas del estanque. De los atardeceres en el Templo de Debod. Del caminito desde el metro a tu oficina cuando todos los días coincidías con la misma gente, que no conocías ni saludabas, pero que eran parte de tu rutina. De las noches cuando salías, tacón en ristre y vestida casi como hoy irías a una boda. Del anonimato de las calles de Madrid. De los paseos por la Gran Vía a las 6 de la mañana hasta conseguir un taxi. De atravesar la Plaza Mayor porque han cambiado los planes. De las risas sentados en la Plaza de Santa Ana. De las señoras que se cuelan en las colas del supermercado. De tener que llegar dos horas antes, más la hora de metro, cada vez que vas a coger un avión. De quedar con un amigo con un mes de antelación para tomar una caña porque las agendas no encajan. Sin embargo quedar casi cada tarde para tomar una caña después del trabajo con tus compañeros. De los bares llenos de cabezas de gambas en el suelo. Del camarero que te dice: “qué desea caballero/señorita” y termina la frase con un “marchando una de bravas” a voz en grito.

De la gente que no te mira por la calle, que no te juzga. Que le da igual tu aspecto, para bien y para mal. De los piropos espontáneos que te suelta alguien al doblar la esquina.

De la amistad espontánea. De la inexistencia de las raíces. De que aquí todos somos de Madrid. De que no hay círculos impenetrables. De que cada noche es una aventura que no sabes cómo acabará.

Me vais a permitir que por una vez no recuerde nada malo de Madrid. Y ya sé que es puramente subjetivo. Es una licencia que me voy a permitir de manera unilateral. Pero así lo recuerdo. Sin sentirme obligada a pedir excusas por todo lo bueno que tiene. Como una relación pasada de la que es mejor no recordar lo malo, porque ya tienes a tu familia para hacerlo. Yo ya tengo muchas voces que así lo hacen. Pero como el primer amor, aunque te haya hecho daño, no lo cambiaríamos por nada. Ni por la pareja perfecta. Llena de belleza y tranquilidad. Siempre tira más lo canalla. Y a eso, mi querido Madrid, no te gana nadie.

Cosas que piensas cuando se acerca tu cumpleaños

Cada año, desde que cumpliste los 25, se repite en tu vida una misma dinámica. Se acabó aquello de esperar como loco el día de tu cumpleaños. Los regalos se vuelven más pragmáticos y las celebraciones más aburridas. Todo se reduce a una retaíla de llamadas de familiares que te repiten las mismas cosas, amigos que te increpan con comentarios sobre tu proximidad a la vejez y mensajes en redes sociales y whatsapp que te llegan de gente que te hace ilusión y que te da igual a partes no proporcionales.

Pero en esos días previos, eres tú el único que piensa en ello y que sabe que ese día se aproxima. Y todas esas ideas que no te suelen asaltar empiezan a crecer como champiñones en nuestra psique. Y te preguntas…

¿Qué estoy haciendo con mi vida?

leo

¿Cómo he acabado aquí?

dog

¿Por qué el tiempo pasa tan deprisa ahora?

giphy

¿Dónde estaré en cinco años?

future

¿Soy feliz? O sea, lo soy pero…¿podría serlo más?

happy

¿Se me nota la edad que tengo? ¿Pareceré más joven o mayor?

old

¿He hecho todo lo que quería hacer? ¿Estaré aprovechando mi vida?

brave

¿Y si luego me arrepiento de algo que no hice?

regret

Tengo que montar una fiesta y olvidarme de todo…

party

Sí. Aunque este año caiga en martes… lo traslado a viernes…

friday

Porque este año cumplo 33!!!!! Y tengo que celebrarlo

bitch

Aunque solo sea por no seguir preguntándome todo eso…

ÍDOLOS QUE NO SON DE BARRO

buda-estatua Desde que tenemos uso de razón nos enseñan que en esta vida hay que tener ídolos y héroes. Los unos más divinos, los otros más mundanos. Pero en el fondo nos muestran códigos de conducta o referencias que podemos imitar para ser mejores personas. En algunos casos, esas referencias son religiosas. En otros, meramente populares.

Hay gente que crece con las tradiciones. El apego a la tierra, las costumbres y la familia. Hay gente que madura escuchando lo importante que es triunfar y acaudalar bienes. Hay mujeres que sueñan desde pequeñas con casarse y tener hijos. Hombres que quieren tener poder y fama. Hay personas que solo quieren disfrutar de la vida sin pensar en el futuro.

Yo tuve un ídolo de carne y hueso. De esos que puedes abrazar y tocar. Tenía los ojos como el cielo y llenos de amor. El pelo gris de tanto cavilar y las manos morenas de ponerlas abiertas al sol. Era muy sabio. La sabiduría que no dan las clases. Era mayor y libre, aunque fue joven y preso de sus compromisos. Era bueno. Era el mejor.

Él me dijo cosas enormes. Me enseñó lo que en verdad importa. No me pidió que le obedeciera nunca. Que siguiera su ejemplo. Me quiso siempre. A mí y a todos. Y así, sus palabras calaron sin querer y sin parar.

Dentro de un mes cumplo 33 años. La edad de Cristo, dirán algunos. Pero Cristo, al cual respeto por todo lo que significa su figura, murió con esa edad. Mi ídolo lo que hizo fue nacer. Encontró su nueva vida. Una vida llena de respeto y de bondad. Fue un camino duro, pero él siempre podía hacerlo todo.

Llevo tiempo preguntándome si yo podré hacer lo mismo. Ahora sé que no. No haré lo mismo. Porque no quiero hacerlo. Cada uno debe seguir su instinto y no copiar lo que hace otro. Pero sé que seguiré tu camino siempre. Y no hay palabras que me hagan salirme de él. Porque para mí, eres el mejor ejemplo que nadie pueda tener. Y porque sé que todo lo que me enseñaste me hizo mejor persona.

Se acabaron las excusas. Las mías y las que me ponen los demás. El mundo ha procrastrinado suficientes buenas intenciones ya.

Elige ser feliz

Todos tenemos motivos para ser felices y para ser desgraciados. El estado de nuestra alma dependerá solo de hacia dónde queramos que se incline la balanza. Y esta decisión es 100% nuestra.

He conocido a gente con mucha suerte pero muy desgraciada, y gente a quien las fatalidades le han perseguido a lo largo de su vida mientras esbozaba una sonrisa.

La vida no es ni mejor ni peor. La vida es una ecuación compuesta por momentos buenos y momentos malos. Pero la x no es un resultado inequívoco en este caso. Nosotros decidimos cómo resolverla. Y lo es así para todos. No importa cuánto dinero, cuánta fama, cúanto trabajo, ni cuántos amigos o familiares tengas. Tú decides cómo vas a afrontarlo.

Hace tiempo que me vengo convenciendo de que nuestra actitud es fundamental para conseguir ser felices. Antes me parecía una chorrada de iluminados. Pero ahora, estoy absolutamente convencida de ello.

Y pongo ejemplos muy sencillos:

-Si te quejas de tu trabajo, piensa en la gente que cada mañana se levanta para encontrar un lugar dónde pueda ganarse la vida, pero no lo consigue.

-Si tu problema es el amor, piensa en el amor que tu familia y tus amigos te profesan e intenta cambiar eso que te cansa o que crees que no te mereces, porque si no lo haces, eres tan culpable como la razón de tus quejas.

-Si te preocupa tu salud, agradece la buena salud de los tuyos, ya que a fin de cuentas no hay peor dolor que el de ver sufrir a tus seres queridos.

Y si has perdido a alguien, incluso aunque sea alguien irremplazable, piensa que si así lo sientes es porque tuviste el lujo de disfrutarlo y que, probablemente si te cierras, perderás el lujo de disfrutar a otra persona que igualmente lo merezca.

Tu felicidad depende de ti. Así que estás tardando en buscarla.

happy

Regalito para ti

Ayer, delante de una cerveza y un plato de salchipapas, hice una promesa a una persona muy especial para mí. Le dije que le agradecería todo lo que hace por mi con un regalo.

La verdad que cuando lo dije no tenía muy claro cual sería ese regalo. Y puede que no sea el único que haga. Pero, meditándolo, me di cuenta de que el mejor regalo que podía hacerle era darle las gracias de la forma que más me gusta.

Hace ya unos cinco años que nuestra vidas se cruzaron y desde entonces mi vida ha cambiado a mejor. Cuando llegué a San Sebastián me dí cuenta de que echaba mucho de menos la sensación de estar con un amigo de toda la vida. Esa comodidad que sientes cuando estás con alguien que te quiere como eres y te conoce perfectamente. Al principio, me costó, porque no daba con esa persona, pero, un día, Asier se cruzó en mi camino. Y de la manera menos predecible. Y através de otra persona. Y de repente se convirtió en una de las personas más importantes de mi vida aquí.

¿Y qué paso después? Pues de todo. Risas, lágrimas, más risas, viajes, comidas, alguna discusión, conocer a nuestras familias. Era todo como una relación amorosa, pero mejor. No había resquemores, no había peticiones, no había secretos y no había malosentendidos. Solo había apoyo, afecto y alegría.

Hay un dicho muy célebre que reza: Un amigo es alguien que aún conociendote, te sigue queriendo. Pues eso eres tú para mí. Un amigo al que quiero y respeto y al que debo mucho, no sabes cuánto.

 

Te quiero mucho Matxain… ya lo sabes. Y este amor es del bueno porque dura de por vida.

 

PD: Te escribo esto sin miedo alguno, porque sé que tanto Beñat como Jon lo van a entender 😉

Con un cambio de residencia viene una nueva vida. Tras 3 años enteritos de Fotolog, he decidido dejarlo aparcado para ocuparme de la columna que nunca tendré como asalariada. Bienvenidos a mi nueva vida.

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