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LOVE IS TOO WEAK A WORD

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Soy muy mala recordando fechas. Bueno, esto no es del todo cierto. Recuerdo a la perfección las fechas de cumpleaños y momentos importantes de mi vida y de las personas que me importan, pero cuando se trata de recordar años de producciones cinematográficas o musicales, soy un cero a la izquierda. Siempre calculo a ojo, mirando el color de la película, el estilo de la ropa y, he de decir que si acierto, suele ser o por chiripa o porque recuerdo algo que me pasó justo cuando se estrenaba la película.

Hoy, mirando el feed de Facebook, me encuentro que, ayer, Annie Hall cumplió cuatro décadas de su estreno oficial. La película que más veces he visto en mi vida, de la que me sé todos sus diálogos y que más me gusta, resulta que empezó a rodarse el día de mi cumpleaños del año 1976. Esto tenía que ser una señal.

Para los que no la hayáis visto aún, si es que queda alguien en mi entorno, os diré que lo mejor que puedo hacer por vosotros es no deciros nada. Que os enfrentéis a ella vírgenes de prejuicios. Sin esperar mucho ni poco, como lo hice yo. Por supuesto que habrá gente a la que no le guste, porque para algo somos diferentes, pero os aseguro que os hará pensar. Pensar en las relaciones, en cómo os enfrentáis vosotros a ellas, en cómo son las de vuestro entorno, en qué buscáis y esperáis de la otra persona y posiblemente lo haga sacándoos una sonrisa más que una carcajada. No esperéis una típica comedia americana aunque hay sátira y crítica a la sociedad. No es una película romántica, pero hay amor y desamor.

Y la música… qué voy a decir de la música. Desde que empiezan a parecer los característicos títulos de crédito hasta que se funde en negro a su fin. Y el guión, es una sucesión de brillantes de diálogos y monólogos que van componiendo una historia tan básica y a la vez tan redonda.

El párrafo a continuación puede ser un rollo, pero es mi forma de explicar por qué para mi Annie Hall es especial. Os ruego que os lo saltéis si lo consideráis necesario.

Para mi Annie Hall fue una de las primera películas en las que vi claros un montón de conceptos técnicos. Saltos en el tiempo (flashforwards, flashback e incluso la magistral visita al pasado de los protagonistas, fusionando el espacio tiempo, para analizar su pasado), narradores omniscientes, testimonios a cámara, yuxtaposición de pensamientos sobre realidad, apariciones estelares de posteriores estrellas del cine en sus primeros pinitos, colaboraciones inolvidables de personajes como Marshall McLuhan (una de sus secuencias más recordadas, sobre todo para aquellos que hayan estudiado comunicación) Con esto quiero decir que, siendo una comedia que cualquier persona puede encontrar entretenida, es a su vez una obra maestra que, además, expone temáticas complejas como la religión, las relaciones amorosas, las tipologías de personalidad, el miedo a las relaciones, al compromiso, la incertidumbre de la edad adulta, el psicoanálisis y la muerte.

Podría estar horas hablando de Annie Hall, y de como Allen fue un pionero y un visionario. Pero no lo haré. Porque espero que si alguien lee este post, y siente el deseo de verla, lo haga sin saber demasiado. Y si consigo que al menos una persona al verla disfrute tanto como lo hice yo, me daré por satisfecha. A mi me encantaría poder volver a verla por primera vez, y eso es lo mejor que puedo decir de una película.

Por último, os diré que esta película está plagada de frases que se quedarán en vuestra memoria. Yo he elegido la frase final para empezar este post. Tranquilos, no es ningún spoiler. Solo resume perfectamente su esencia y, en general, la de nuestras vidas.

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Fuente foto: The Telegraph/ Gif entrada: Giphy.com

Joachim Trier y su Oslo, 31. august

Hace varios años recibí un paquete que venía de Noruega. Se trataba de una sorpresa que mi amiga Birgitte me había preparado, tras una visita a Oslo en la que hablamos de las pocas películas escandinavas que llegaban a España.

Por supuesto la sorpresa era una película de uno de los directores noruegos de moda, Joachim Trier, al que solo le une un lejano parentesco con el famoso Lars danés. Reprise, que así se llamaba, narraba la historia de dos amigos que querían convertirse en escritores y cómo su relación perduraba en el tiempo a pesar de los momentos de triunfo y derrota que ambos atravesaban. Lo que más me gustó, a parte del genial retrato de la ciudad de Oslo, fue la verosimilitud de los distintos personajes. Muy creíbles, poco exagerados, con diálogos nada estereotipados y situaciones realistas. Hace un par de semanas caí por error en el trailer de la última película del mismo Trier (el noruego, no el danés). Miento. Caí en una parodia sobre la nueva película de Trier. Tras preguntar a mi amiga descubrí la original: Oslo, 31.august.

La cinta cuenta la historia de un chico en pleno proceso de rehabilitación de drogas, que se toma un respiro en la ciudad, durante un día, para hacer una entrevista de trabajo. Ya os he contado toda la película.

El argumento prometía y por eso me dispuse a verla con la esperanza de que me gustara lo mismo que su opera prima. De nuevo como con “Wilburg se quiere suicidar” me volví a encontrar con una desilusión. Por supuesto, no es comparable, porque ésta que os comento hoy tiene una cuidada cadencia, una reproducción del ambiente agobiante que persigue al protagonista, y un gran guión repleto de brillantes soliloquios que permiten entender lo complicado de su carácter. Pero ya está.

Parece como si el personaje de Reprise (Phillip) hubiera cambiado de nombre (ahora Anders) y siguiera siendo la misma película, solo que mucho más dramática y menos interesante. Podría ser perfectamente la segunda parte del personaje con problemas mentales de la primera que termina teniendo problemas de drogas en la segunda.

A veces ser tan fiel al estilo hace que parezca que abusas de la gallina de los huevos de oro. Un poco como Pau Donés y sus melodías repetitivas.

Que no os engañe el trailer. Lo mejor del film está en esos dos minutos.

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El buen chico, paradoja del maniqueismo


Cuando ocurre un suceso terrible, tendemos a alinearnos en torno a algo, a tomar parte, a sentirnos jueces y parte, y en infinidad de ocasiones, sólo conocemos una versión. La que nos dejan ver, la que más cercana nos resulta o la que más pueda convenirnos. Por eso es tan dificil ser objetivo y por eso, aunque cueste, hay que intentar ponerse en todos los zapatos posibles antes de emitir un veredicto. Por eso, justo por eso, yo no valgo para juez. Ni para juez ni para muchas otras cosas que requieren de la falta del estado de ebullición en la sangre.

Así que cuando, por fin un día, alguien te pone en la situación de meterte en la piel de quien, en principio, te parece directamente culpable, te das cuenta que la casuistica es tan enorme y que nadie es totalmente ángel o diablo, aunque nos lo pueda parecer a primera vista.

Shawn Ku ha conseguido hacernos complices de esta historia de una manera sencilla y sin grandes dramatismos. Beautiful Boy nos adentra en la dificil situación a la que tiene que hacer frente una familia normal en apariencia, aunque al borde del divorcio, cuyo único hijo, recién llegado a la Universidad, decide irrumpir en su nuevo campus con un rifle y cometer una matanza entre sus compañeros y profesores, para posteriormente suicidarse.

La trama parece repetida, ya se ha visto en otras películas como Elephant o documentales como Bowling for Columbine, pero este caso es asombrosamente diferente.

Un tremendo sentimiento de tristeza (que no melodrama), empatía, lástima, e incomprensión, se apodera del espectador que por primera vez, no se posiciona del lado de las víctimas (durante años únicos protagonistas posibles en estas historias), si no hacia esa familia a la deriva que no entiende qué ha podido hacer mal para que su hijo haya cometido semejante atrocidad.

Las interpretaciones soberbias de Maria Bello y Michael Sheen, por lo contenidas y verosímiles, el rodaje rozando la realidad del Dogma, y el guión perfectamente perfilado para vernos inmersos en el día a día sin artificios después de un suceso devastador. Ni una lágrima de más, ni un gesto desproporcionado, ni un fotograma de menos. Un drama que fundamenta su triunfo en la cotidianidad.

PD: Que nadie se asuste por la descripción. No es un drama de congoja al uso. Perfectamente soportable para corazones tocados o debilitados por la tragedia griega personal. Tremenda la imagen del entierro del chico.

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“Before you cross the street
Take my hand
Life is what happens to you
While you’re busy
Making other plans

Beautiful
Beautiful
Beautiful boy” (John Lennon)

PELICULAS CON HISTORIA

Creo que alguna vez ya he comentado lo mucho que me fascinan las rarezas cinematográficas. Tal es mi fascinación que puedo pasar horas leyendo anécdotas absurdas y buscando biografías y datos filmográficos.
Por esto mismo, y porque sé que no soy la única freak a la que le pasa esto, he decidido hacer otro recopilatorio, esta vez de rarezas, que espero que no sean muy manidas ya.

GLADIATOR: Creo que se lleva la palma, pero más que curiosidades, Gladiador destaca por sus gazapos, incontables…Creo que el que más gracia me hizo es que la casa de Máximo es de estilo renacentista…el resto de los fallos creo que todos los hemos visto en algún zapping alguna vez (pantalones vaqueros, relojes de pulsera, bombonas de butano etc)

2001, UNA ODISEA EN EL ESPACIO: Kubrick quiso denominar IBM 9000 al famoso HAL, pero al pedir permiso a la marca (en la que casualmente trabajé años ha) se lo denegaron, lo que obligó a Stanley a buscar un jueguecito de sustitución de las siglas de Internacional Business Machine por las letras inmediatamente anteriores en el alfabeto H–I, A-B y L-M.. Parece ser que esta teoría la desmintió Arthur C. Clarke en el secuela “2010: Odisea dos” donde explicaba que se trataba de un acrónimo para Heuristic ALgorithmic. Que cada uno crea la que quiera.


LA REINA DE ÁFRICA: Parece ser que casi todo el equipo enfermó de Malaria menos el director John Huston y Humphrey Bogart, los cuales se resguardaban de la enfermedad como se suele decir conservándose en alcohol.


CIUDADANO KANE: No voy a contar las anécdotas del significado de Rosebud, igual que tampoco he hecho mención a la elipsis más larga de la historia en 2001 y ese hueso volador… pero quedan pequeñas anécdotas como las de la secuencia en la que se anuncia la muerte de Kane. El nombre del periódico español es “El Correspondencia”, el titular “El Sr Kane se murió” y la primera frase tras el nombre del artículo es “Destinguido editor”.


LA LISTA DE SCHINDLER: La persona que coloca la rosa sobre las piedras en los títulos de crédito es Liam Neeson y no Steven Spielberg, como cree casi todo el mundo.
300: El rodaje duró 60 dias y se realizó en Monreal con pantallas azules y verdes para digitalizar. Se eligió el azul en un 90 % de la película porque quedaba mejor con la iluminación menos la ropa que es roja por las capas espartanas. Además, de los 1500 cortes de la película, unos 1300 llevan algún efecto visual.
AMELIE: Parece ser que Jeunet la escribió pensando en Emily Watson tras verle en Rompiendo las olas y que tendría lugar en Londres, pero al ver un cartel de “Venus, salón de belleza” se dió cuenta de que Audrey Tautou era la perfecta Amelie y cambió incluso su localización.
ABIERTO HASTA EL AMANECER: Robert Rodríguez utilizó los lloros de su hijo distorsionados para los efectos sonoros de los vampiros.
EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES: Las malas lenguas dicen que la famosa escena sobre la mesa de la cocina no era sino una escena real que se llegó a repetir tantas veces como tomas fueran necesarias, y que también existen grabaciones que así lo corroboran. A saber…
TAXI DRIVER: Robert DeNiro se tomó tan en serio su papel en la película que pasó meses callejeando cual taxista e incluso llego a llevar a Scorsesse y Woody Allen en su taxi, sin que éstos se dieran cuenta hasta el momento de pagar, ya que no había abierto la boca en todo el viaje.

APOCALYPSE NOW: El clásico de los clásicos de las curiosidades en un set. Después de dos años de penalidades, 360 horas de cinta, enfermedades de todo tipo, colocones de aupa etc, lo más preocupante era la escena final de la película que, como se suele decir, a estas alturas aún no parecía que Coppola lo tuviera nada claro. Parece ser que ante dicha perspectiva, Brando se acercó a Francis y le dijo: “Tranquilo, tú pones el arte y yo el talento”, se sentó y comenzó a improvisar su famosisimo speech. Para que luego digan que los actores no son nada sin guión.
LOS PÁJAROS: Esta anécdota es clásica pero no por ello menos impresionante. Cuenta la leyenda que el salidote Hitchcock, obsesionado por la negativa a su propuesta sexual de Tippi Hedren, decidió lanzar en la escena de la cabina, pájaros salvajes y de madera (de peso considerable) contra ella, y repetir la toma tres veces con resultado de una brecha en el párpado y un desprendiiento de retenida de la madre de Melanie Griffith. Tras semejante escena, el orondo director gritó: “¡Corten ha sido buena!”.


FAHRENHEIT 451: Mi anécdota favorita. El rodaje fue un desastre. Truffaut no hablaba una palabra de inglés así que utilizaba una traductora que, por desgracia, estaba borracha todo el día. Oskar Werner, que además de prota de la cinta es íntimo de François, no paraba de suplicarle que incluyese más sexo en la película ya que Julie Christie era su idolo erótico, al tiempo que se negaba a hacer ninguna escena que entrañase riesgo alguno, por lo que del planteamiento inicial a la película final hay un mundo.


CANTANDO BAJO LA LLUVIA: Canción que inspiraría a Alex en La Naranja Mecánica. Parece ser que Gene Kelly llegó al set de rodaje con una fiebre de aupa, después de que se hubiese invertido muchísimo dinero y esfuerzo en conseguir una lluvia perfecta, brillante y natural. Así que, pese a la negativa de su director, Stanley Donen, su sentido de la responsabilidad hizo a Kelly cantar y bailar bajo la lluvia convirtiéndolo en uno de los momentos más memorables del cine.


CASABLANCA: Una de las películas más famosas de la historia y a dos semanas de comenzar su rodaje no tenía aún guión. Las anécdotas de Casablanca dan para un libro (doy fe de ello ya que hace años colaboré en la redacción de uno sobre este tema). Los hermanos Epstein eran los guionistas y se empeñaban en conseguir a Ingrid Bergman fuese como fuese, por lo que se inventaron una historia de amor para convencer a O´Selznick que no se parece en nada a la versión que todos conocemos. Así que, durante su rodaje, se reescribía el guión, por lo que los guionistas acabaron dimitiendo y se contrató a Koch, un principiante por aquel entonces. Michael Curtiz, director de la cinta, intentó abandonar en varias ocasiones. Pero el rodaje del final encendió la bombilla de lo importante que ese “París” podría convertirse en la película y se rerodaron algunas partes de la misma para cambiar el rumbo de la película.


LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ: En el libro “Este rodaje es la guerra” se detallan gran parte de sus curiosidades. Aquí os dejo alguna perlita. Tras dos años reescribiendo 12 versiones distintas de la novela de Margaret Mitchell y cien guionistas diferentes, se realizaron pruebas de selección a cien candidatas para ser la caprichosa señorita Escarlata. Gable sin embargo era el candidato claro, lo que no salvó de las broncas que tendría con todo el equipo (sin distinción de su labor en el rodaje) hasta que llegó Victor Fleming, con el que parece ser le llegaron a atribuir un flirt.


UN PERRO ANDALUZ: Como impresionantes son sus imágenes para un espectador inexperto (bueno creo que hasta Boyero y Pumares) impresionantes fueron las reacciones que provocó su estreno. Cuentan que tras su proyección en Francia dos mujeres abortaron en la sala, un hombre vomitó sobre otro provocando una pelea, hubo trece desmayos y una señora murió de la impresión. Parecerá una exageración, pero hoy en día, en Italia, ocurrieron escenas similares durante la proyección de Paranormal Activity.

Todas buscamos un Darcy, pero acabamos con Clever

Lo peor que puede haber en este mundo es que te encasillen. En el caso de Colin Firth, el apellido Darcy le ha encasillado sin remedio pero para bien. Es la encarnación perfecta de chico-normal-que-se-vuelve-guapo-por-cómo-es, en todas sus películas.

A partir de una conversación muy interesante, hoy me he puesto a pensar, en ese ideal que todos tenemos en nuestras mentes, y casualmente, el “nada atractivo de primeras” Firth ha saltado a la palestra y ni siquiera por si mismo. Tras un serio trabajo de campo (poner su nombre en el buscador del facebook se ha convertido en el barómetro más realista) me ha dado cuenta de que hay un montón de clubs de fans de Mr Darcy… (ni siquiera de Colin Firth) por lo que mi hipótesis de que Colin resulta atractivo por cómo se muestra en sus películas, es totalmente correcta. Así que, por el morro, y con la ayuda de aquellos directores de casting que han pensado en él para dicho papel, Firth ha conseguido convertirse en un mito del novio-marido perfecto sin comerlo ni beberlo, con su jersey de renos o sus camisas almidonadas y sus peinados de época.

Me resulta paradógico que podamos extrapolar un personaje de la gran pantalla al carácter de alguien que no conocemos. De hecho, si algún día encontraran a Colin Firth en una situación indeseable, como ya pasara con Hugh Grant, creo que miles de chicas se sentirían sumamente decepcionadas.

En resumen, es verdad que los Daniel Clever de Bridget Jones son los que de primeras más nos atraen, pero finalmente añoras un Marc Darcy que siempre sepa qué decir y qué hacer. Para que luego digan que las mujeres somos superficiales. Siempre que sepas distinguir que eso no es real no hay ningún problema. De hecho, qué mal hacemos fantaseando con reconvertir o encontrar a ese hombre cuando es imposible que eso ocurra. Al final la vida es sueño ¿no?

Padrino Búfalo

Desde que vi “Los Palomos” supe que acababa de descubrir un filón de carcajadas que no me defraudaría. La verdad es que esa previsión no fue del todo cierta, y alguna que otra vez, sufrí el síndrome de “esta tiene que ser buena porque sale López Vázquez” y me llevé un chasco. Pero lo que sí es cierto es que, por lo general, acerté al dejarme llevar por su presencia.

Debo ser de las pocas personas que no soporta a los grandes cómicos de este país en su vena dramática. Lo siento, pero ver a Alfredo Landa en Los Santos Inocentes, no me convenció para nada. De José Sacristán mejor ni hablo. Lo mismo me pasa con este gran actor que ayer nos dejó. Sólo tengo alguno como Fernán Gómez, Rafael Alonso o Alexandre que me podrían encajar.

Como siempre, vemos que alguien desaparece, y entonces reconocemos su trabajo. Yo no quiero ser menos y me gustaría recomendar algunos de sus trabajos estelares para esta humilde espectadora. Uno no puede morir sin ver Los Jueves Milagro, El pisito, Plácido, La gran familia, Los Palomos, La Cabina, la trilogía Nacional, y Luna de avellaneda . El resto son prescindibles, en fin, para poder apreciar lo bueno, también ha de existir lo mediocre ¿no?