Schubert y Dios (todo así remezclado)

La verdad es que llevo un fin de semana un tanto curioso en lo que a encuentros cinematográficos se refiere.

Después de mucho interés por mi parte, debido a mi admiración por Michael Haneke, las grandes críticas recibidas y mi atracción hacia Benoît Magimel (La Dama de Honor), finalmente conseguí ver La Pianista este sábado (sesión matinée en mi hogar).

Isabelle Huppert (Gracias por el chocolate), de la cual solo puedo decir halagos y virtudes, interpreta a una profesora de piano llena de traumas y atrapada bajo la mirada censuradora de su madre, que solo pretende hacer de ella todo lo que no consiguió por sí misma en la vida. La interpretación de Magimel es bastante verosimil pero contenido. Vamos me refiero, que podría haberlo hecho igual cualquier otro. Poco enigmático teniendo en cuenta la locura que le rodea y que le acaba atrapando. En resumen, Huppert se lo come con patatas en todos los sentidos.

Cuando mi cupo de escenas tórridas/desagradables había llegado a su culmen para un solo día (no me voy a asustar a estas alturas, más después de haber visto Saló de Pasolini, pero es que eran las 11 de la mañana) decidimos ver BABEL.

Estoy de acuerdo en que no hay ni punto de comparación entre ambas, y que BABEL es un peliculón pero algo más light. Eso sí, encuentro que algunas de las escenas de contenido digamos erótico festivo (ya que no son explícitamente sexuales) me resultaron bastante gratuitas. Si a eso le añades una aguja y un hilo atravesando el cuello de Cate Blanchet así, a lo vivo, resumiría mi estado post almuerzo de ayer como “inestable gastrointestinalmente hablando”.

En fin, que estas pequeñas pinceladas no emborronen el sentimiento profundo por ambas cintas. La primera, es indispensable por lo magistral de su rodaje y por la historia tan espeluznante como cotidiana que relata. La segunda es un entramado de relaciones, todas ellas unidas al final con la idea de la falta de comunicación en el fondo. Un Lost in Translation más llevable y menos profundo.

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Un pensamiento en “Schubert y Dios (todo así remezclado)”

  1. Nunca me he atrevido a ver La Pianista por la fama de chunga que tiene. Y luego tengo pesadillas. Pero Babel está bastante bien.Y ví una secuencia de los cuentos de canterbuty de Passolini… Y madre mía… Emmita, chunga intelectualoide!!! 🙂

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